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El Comité de Ética Médica tiene como finalidad promover entre los pacientes, familiares, personal de salud y directivos, los principios de la ética médica y la bioética clínica, en los procesos de atención y servicios de salud, así como en la toma de decisiones, especialmente ante los dilemas bioéticos.
Su propósito fundamental es difundir y arraigar los principios de la ética médica y la bioética clínica en todos los niveles de la atención a la salud. Su alcance abarca a pacientes, sus familiares, el personal de salud en sus diversas especialidades y a los directivos de las instituciones.
Su trabajo se enfoca en la promoción de valores durante los procesos de atención y prestación de servicios de salud, asegurando que cada interacción y procedimiento se lleve a cabo con apego a estándares éticos rigurosos. Un aspecto crucial de su función es la orientación y apoyo en la toma de decisiones, especialmente cuando surgen dilemas bioéticos complejos. Los cuales pueden presentarse en situaciones que involucran el inicio o cese de tratamientos, la autonomía del paciente, la confidencialidad, o el manejo de información sensible, entre otros.
A través de la educación continua, la consulta, el diálogo y la deliberación, el Comité de Ética Médica busca fomentar un ambiente de respeto, transparencia y responsabilidad, garantizando que la dignidad humana y los derechos de los pacientes sean siempre la prioridad en el ámbito de la salud.
Las labores del Comité de Ética Médica se sustentan en los principios bioéticos de aceptación universal: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia. Éstos constituyen el marco ético indispensable para todas las decisiones y acciones del Comité, asegurando que se actúe con la máxima consideración por la dignidad humana y el bienestar de los individuos involucrados.
La autonomía reconoce el derecho de cada persona a tomar decisiones informadas y voluntarias sobre su propia vida y salud. Esto implica que el Comité debe asegurar que los individuos tengan la capacidad de elegir libremente, sin coerción, y que se les proporcione toda la información relevante de manera clara y comprensible para que puedan ejercer su voluntad de manera informada.
El principio de beneficencia es una piedra angular en la ética de la atención médica y, por extensión, en el funcionamiento de cualquier Comité. Este principio dictamina que la función primordial del Comité es deliberar y orientar todas sus actividades hacia la consecución del mayor bien posible para los individuos a quienes sirve. En el contexto de la salud, esto se traduce en una búsqueda activa y constante del beneficio de los pacientes.
Para cumplir con este principio, el Comité debe operar con transparencia, integridad y un profundo compromiso con los intereses de los pacientes. Esto incluye la evaluación rigurosa de la evidencia científica, la consideración de las implicaciones éticas de cada decisión y la promoción de un ambiente donde la atención se centre genuinamente en el ser humano y no solo en la enfermedad. La beneficencia, por lo tanto, es un imperativo moral que impulsa al Comité a actuar de manera proactiva y reflexiva en beneficio de los individuos.
El principio de no maleficencia señala la obligación de no causar daño. Es un principio fundamental que prioriza la seguridad y la protección de los pacientes, busca asegurar que las decisiones médicas no resulten en perjuicio, dolor o sufrimiento innecesario.
Finalmente, el principio de justicia exige que las cargas y beneficios se distribuyan de manera equitativa y justa entre los miembros de la sociedad. Esto implica que el Comité debe actuar con imparcialidad, asegurando que no haya discriminación y que todos tengan acceso a la atención de la salud, sin importar su condición social, económica o creencias de cualquier índole. La justicia busca garantizar que los recursos y las oportunidades se asignen de forma equitativa.
La adhesión a este decálogo de principios es insoslayable y crucial para mantener la integridad ética de las instituciones sanitarias y para asegurar que todas sus acciones sean moralmente responsables y socialmente aceptables, Autonomía, Justicia, Beneficencia, No maleficencia, Liderazgo, Confidencialidad, profesionalismo, Compasión y Respondabilidad.