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Cáncer de mama:

Detección

Detección

Las pruebas de detección temprana pueden ayudar a encontrar y tratar el cáncer a tiempo, antes de que haya síntomas.

Mastografía de detección: es un estudio de imágenes de rayos X que muestran al médico si hay lesiones por cáncer en las mamas. Si bien esta prueba es muy útil, no es determinante ya que en raras ocasiones puede dar resultados positivos que en realidad son falsos o lo opuesto.

Ultrasonido: es un estudio complementario a la mamografía que permite distinguir quistes en las mamas.

Importancia de la detección temprana

La efectividad del tratamiento depende de que el cáncer se detecte en una fase temprana. Por ello deben hacerse pruebas de detección de manera anual…

  • Todas las mujeres de más de 40 años.
  • Las menores de 40 años que tengan antecedentes familiares de la enfermedad.

Aun haciéndose pruebas de detección de manera regular, existen algunos tipos de cáncer de mama que crecen muy rápido y pueden diseminarse antes de que la siguiente mastografía anual pueda detectarlos. De ahí la importancia de saber realizarse una autoexploración.

Autoexploración

El cáncer de mama tiene amplias posibilidades de ser curable si se detecta cuando el tumor mide menos de 2 cm; la autoexploración te puede ayudar a detectarlo.

La autoexploración se debe realizar entre el séptimo y el décimo día del inicio de la menstruación, comenzando por la primera menstruación de la vida. Las mujeres a las que les hayan extraído el útero o que ya han pasado la menopausia deben realizarlo el primer día de cada mes.

Recuerda que algunos de los cambios que observes pueden deberse a la edad, la fase del ciclo menstrual en la que estés, el embarazo, la menopausia o el uso de anticonceptivos u hormonas. En algunas de esas ocasiones, es normal que los senos se sientan un poco abultados o desiguales. También, es común que estén hinchados y sensibles antes o durante el período menstrual.

El examen de autoexploración se realiza en dos etapas:

Observación

Siéntate o párate frente a un espejo en un lugar bien iluminado. Con el pecho descubierto y los brazos hacia abajo, observa si los pezones están a la misma altura. Gira tu cuerpo de un lado a otro para comparar el tamaño de las mamas y observa si existe alguna diferencia o algún área está enrojecida.

No te alarmes si ves que una es más grande que otra, ya que es normal que existan pequeñas diferencias. Si la diferencia es reciente y notoria, entonces sí será necesario que visites al médico.

Levanta los brazos por encima de tu cabeza y observa la dirección de los pezones; éstos deben apuntar hacia el mismo lugar. Si alguno se desvía hacia la derecha, izquierda, arriba, abajo o se retrae hacia dentro, consulta a tu médico. Asimismo, vigila que la piel no se vea como cáscara de naranja.

Palpación

Con la yema de los tres dedos medios de la mano opuesta, palpa ambas mamas. Recorre su área con movimientos circulares en forma suave, pero firme. Busca pequeñas bolas, zonas dolorosas, abultamientos o áreas de consistencia diferente al resto de la mama.

Exploración de pie

Levanta un brazo por encima de la cabeza y palpa con la yema de los tres dedos medios de la mano opuesta. Es preferible realizar el examen en la regadera mientras te bañas, porque el agua facilita la exploración. Para examinar completamente el área de la mama, utiliza cualquiera de los siguientes métodos:

Método de reloj: coloca tus dedos en la posición de las 12 horas de un reloj. Muévelos desde el área externa de la mama hacia el pezón, incluyéndolo. Continúa estos movimientos en el sentido opuesto.

Exploración vertical: pon la yema de tus dedos en la mama y explora completamente de arriba hacia abajo hasta el pezón.

Circular: mueve los dedos en círculos alrededor de la mama, haciéndolos cada vez más pequeños hasta llegar al centro. Exprime suavemente con dos dedos en dirección al pezón y observa si produce alguna secreción.

Exploración acostada

Pon una toalla enrollada o una almohada pequeña debajo del hombro del lado de la mama que vas a revisar. Recuéstate boca arriba. Coloca una mano atrás de tu cabeza y con la otra repite el procedimiento.

Palpa ambas axilas con la yema de los dedos en forma circular, tratando de encontrar alguna masa o bolita que no hayas sentido antes.

Si en la autoexploración detectas pequeñas bolas, zonas dolorosas, abultamientos, áreas de consistencia diferente al resto de la mama, o secreción de alguna mama, consulta a un médico. Lo más común es que no se trate de cáncer, pero es mejor prevenir y hacerte revisar por un experto.

El examen clínico de la mama

El médico te pedirá que levantes tus brazos sobre la cabeza, que los dejes colgar a los lados o que aprietes tus manos contra las caderas. Él evaluará la diferencia de tamaño y forma entre ambas mamas y revisará la piel buscando alguna erupción, depresión o características anormales. También es posible que apriete los pezones para ver si hay algún fluido.

Utilizando las yemas de los dedos, revisará los senos, la axila y el área de la clavícula para sentir si hay lesiones. Una lesión puede detectarse cuando mide aproximadamente un centímetro, dependiendo del tamaño de la mama.

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