¿Qué es la aterosclerosis?
La aterosclerosis es una enfermedad común que se presenta cuando se forman placas en las arterias.
Las grasas, colesterol y otras sustancias se acumulan dentro de las paredes de las arterias formando placa. Esta placa endurece y estrecha las arterias, reduciendo el flujo de sangre hacia órganos y tejidos vitales.
Con el tiempo, la placa puede bloquear parcial o totalmente una arteria o romperse, generando un coágulo que puede causar un infarto, un accidente cerebrovascular o una enfermedad arterial periférica, dependiendo de la zona afectada.
La enfermedad relacionada con la aterosclerosis como las mencionadas, son la principal causa de muerte en el mundo.

Síntomas
Cuando los síntomas aparecen, dependen directamente de las arterias que estén afectadas:
Arterias del corazón (Arterias coronarias):
- Dolor en el pecho o presión (angina de pecho)
- Falta de aire
Arterias que van al cerebro (arterias carótidas)
- Entumecimiento o debilidad repentina en los brazos o las piernas
- Dificultad para hablar o balbuceo
- Pérdida temporal de la visión en un ojo
- Caída de los músculos de la cara
Nota: Estos pueden ser signos de un accidente isquémico transitorio (AIT), que si no se trata, puede derivar en un accidente cerebrovascular.
Arterias de brazos y piernas (Arterias periféricas):
- Dolor en las piernas al caminar (claudicación).
- Disminución de la temperatura en una de la extremidades.
Arterias de los riñones
Si las arterias que conducen a los riñones se ven afectadas, los síntomas suelen ser silenciosos al inicio, pero pueden derivar en:
- Presión arterial alta
- Insuficiencia renal
Factores de riesgo
- Niveles altos de colesterol
- Presión arterial alta
- Diabetes u obesidad
- Tabaquismo
- Inactividad física
- Dieta no saludable
- Edad
- Antecedentes familiares
Diagnóstico
El diagnóstico de la aterosclerosis suele comenzar con un examen físico detallado y una revisión de tus antecedentes médicos. De acuerdo con los protocolos clínicos estándar, los médicos utilizan diversas pruebas para confirmar la presencia de placa y evaluar el flujo sanguíneo:
Análisis de sangre: Es el primer paso para detectar niveles elevados de colesterol (especialmente el LDL o «colesterol malo») y triglicéridos, así como niveles altos de azúcar en sangre, que pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta afección.
Pruebas de imagen
Ecografía Doppler: Utiliza ondas sonoras para medir la presión arterial en varios puntos de los brazos o las piernas. Ayuda a ver qué tan rápido fluye la sangre y si hay bloqueos.
Angiografía por tomografía computarizada (TAC): Crea imágenes detalladas de las arterias para visualizar el endurecimiento o estrechamiento causado por depósitos de calcio.
Pruebas de esfuerzo
Consisten en monitorear el corazón (ritmo cardíaco y presión arterial) mientras realizas ejercicio, generalmente en una caminadora. Si los síntomas aparecen durante el esfuerzo físico, es una señal de que el flujo sanguíneo al corazón está comprometido.
Angiografía y cateterismo cardíaco
Para observar el flujo sanguíneo en las arterias coronarias, se introduce un catéter y se inyecta un tinte especial (contraste) que es visible en rayos X. Esto permite localizar con precisión los bloqueos.
Electrocardiograma (ECG)
Aunque no detecta la aterosclerosis directamente, registra las señales eléctricas del corazón para identificar si ha habido daños previos por falta de flujo sanguíneo o si existe una arritmia.
Tratamiento
La aterosclerosis se puede tratar, controlar e incluso prevenir, especialmente mediante cambios en el estilo de vida y atención médica especializada. Las estrategias más comunes son:
Cambios en el estilo de vida:
- Alimentación saludable (baja en grasas saturadas y trans).
- Actividad física regular.
- Dejar de fumar.
- Control del peso y del estrés.
- Control de glucosa
Medicamentos pueden incluir fármacos para:
- Reducir el colesterol (estatinas).
- Controlar la presión arterial.
- Controlar el azúcar en sangre.
- Prevenir coágulos sanguíneos.
En casos avanzados, cuando la arteria está muy estrecha u obstruida, puede requerirse:
Angioplastia: para abrir la arteria y colocar un stent.
Cirugía de bypass: que crea una nueva ruta para el flujo sanguíneo.
Estos procedimientos se indican cuando la enfermedad amenaza la función de órganos vitales o genera síntomas severos.